9 de febrero de 2011



Buscar algo que informe entre tantas manchas de tinta, cuesta demasiado. Es como si aplicaran efectos de difuminado y una textura predeterminada, para conformar una imagen que a simple vista parece decir algo. Pero busco, busco… y nada. Parece que solo son manchas y texturas. Que nadie generó sentido con palabras.
La verdad, está muy difícil la cosa. Al menos para mi. No espero saber que apareció aquel cuerpo, que alguna vez sirvió para dejar íconos plasmados en paredes de la ciudad, de las pancartas… porque deshacerse de un cuerpo, de sobra se ha demostrado, no es tan difícil.
Pero cuando uno comienza a detectar sonidos que parecen ser algo más que ruido… aparece una especie de fé reconfortante de que algo bueno puede pasar, ya que el sonido cobra sentido… ¿Pero de qué estamos hablando? ¡Si con el sonido pasa lo mismo que con la imagen! Es ruido configurado para que uno crea que hay sentido ahí dentro, y sin embargo… es un engañabobos que nos mantiene expectantes de algo que no terminará apareciendo. Porque ahora nada parece poder ser leído. Ni el suelo, ni el diario, ni el audio.
Y sin embargo, pienso que no es tan difícil. Quizá exista la suma de voluntades, pero se tratará de voluntades pobres… porque no hay marchas hoy, ni pedidos audaces ahora. Es el momento de destapar la olla, pero parece que el agua se va a secar, y el metal se va a poner naranja, aunque digamos al rojo vivo.
En fin… creo que hay mil cosas dando vueltas que pueden ser leídas, y que sirven, no para encontrar un cuerpo, sino para preguntarle a alguien directamente qué se hizo con aquel cuerpo. Pero si bien no es tan fácil buscar esa información… encontrándola, tampoco sirve para nada, porque aquel que escucha música del ruido, es ignorado o está loco.

1 comentario:

Lao dijo...

sin embargo hay mil cosas dando vuelta en el espacio inasible que van entrando de a poco. Muy interesante tu reflexión. Muchos saludos.