18 de noviembre de 2010


Y hay músicas que suenan en uno…
Se hace difícil ver esas imágenes tan ajenas a nuestra historia. Tonto de mi parte querer verte ajena a esas situaciones, tanto que me lo creo. No entiendo muy bien cómo pueden existir. Evidentemente estamos en dimensiones muy diferentes.
Miro a los costados, miro atrás… y me pregunto si estos cambios los habías llegado a ver... evidentemente, yo sigo estando con vos. Cuando logro responderme, cayendo apenas en la realidad, escucho tus exclamaciones que nunca voy a escuchar, admirándote de “cómo cambia todo”.
El enredo no está en la falta de posibilidades de una vida mejor, o de conocer gente que sepa volar. Está en que cuando pienso en mujer, pienso en vos. Y contra eso, no he descubierto remedio.
A veces creo que ya pasó todo. Pero cuando más me voy caminando, tropezando, haciendo y deshaciendo, es cuando escucho tu voz aceptándome o tirándome bien abajo.
No entiendo cómo dos que tienen tan poco en común pueden vivir en una persona.

4 comentarios:

Lao dijo...

He aquí el misterio del Amor. Esa gran contradicción. Saludos

Desencantada dijo...

Mató la última frase.

Almendra dijo...

Lo que nos pasa (o quienes nos pasan) nos marcan y quedan en nosotros para siempre...
Me identifiqué mucho con este texto.
¿Cuándo algo nuevo?

Fernando dijo...

buenisimo ,
me encanta la expresion humana.
en su auge.
Un Abrazo seguii escribiendo asi
Que salga del alma. jaja!