24 de mayo de 2010

Las cosas que no cambian

Hay otras reuniones… donde, la gente emplea verbalmente lo que aprende en otro lado. La cuestión creo que está en ver quién sabe expresar mejor sus ideas, y competir en discursos. Claro que todo esto, se viste de una charla de gente civilizada que pretende civilizarse más.
Hay pequeñas trampas en este juego: si bien se blanquea en algún momento que lo primordial en los enredos verbales de los que hablamos, es el discurso, y no falta la oportunidad de, llegando al clímax ideológico de temas determinados, o a la hora de expresar un rotulo comprometido… no falta la oportunidad, decía, de cambiar de canal; de responder con una idea que pertenece a otro discurso y a otro género de una ideología completamente alternativa, sólo para mostrar una humanidad discursiva, que no sirve a ninguna causa, ni siquiera a la del discurso anterior, que fue cortado en la mitad, pero los menos pendientes, lo habían dado por finalizado.
Sin embargo, si no fuese por ese cuchillo de otro material, un cuchillo que se corta en lugar de cortar para servir a una causa real… el tema podría levantar un vuelo tal, y dejar la boca de la persona que lo expresa, para convertirse en una idea de varios, para luego suspenderse sobre sus cabezas, y sobrevolar la de otros… pero eso no pasa.
El tema es ver quién piensa mejor. No quien tiene ideas. Y la trampa es quien hace notar que piensa mejor. That’s the question.

1 comentario:

Lao dijo...

La soberbia cuando se interpone siempre es basura. Lo importante es la verdad. La humildad os hará inteligentes. Muchos saludos.