15 de mayo de 2015

Años después...

¿Cuántos años pasaron desde que dejé de escribir con seriedad y dedicación exclusiva para el blog? 
No lo sé a ciencia cierta, lo abrí y lo cerré, lo dibujé un par de veces... le pensé la imagen... y hasta entré con ganas de escribir, y vi que el diseño se truncó por la programación actualizada de google, y en lugar de escribir, me puse, tozudo, a re diseñarlo.

¿Y por qué vuelvo? 
(¿Vuelvo?)
Es simple, me dieron ganas de escribir, porque alguna cosa me habrá hecho pensar: 
"y si vos tenías un blog..."
        "si a vos te gustaba escribir"
                "vamos, si te gustaba tanto que, 
                           cuando las manos no te dolían o las usabas para otras cosas, 
                                      hasta te bajaste un programa que emulaba la experiencia de la máquina de escribir: hacía ruidito, escribía sobre fondo negro, con letras ambarinas (quizá también emulaba las viejas computadoras), y hasta le pifiaba a la escritura apropósito, por más que tu tipeo fuera correcto".

¿Qué cosas pasaron en estos años, o para quién escribías antes... ? 

¿Me habrá tocado algún sinsabor o resentimiento?
¿Debo cerrar este espacio, o dejarlo abandonado como estaba? 
No lo decidiré hoy de todos modos.

De la misma manera que hoy estoy acá, estuve en la biblioteca y saqué un libro para llevar a mi mesita de luz... Un libro de leones devoradores de hombres que compré cuando tendría 14 años...

Llevo tiempo sin leer libros enteros, o los he leído casi sin elegirlos.

Y hoy, una mano ya no tan lisa, con algún relieve mayor, lo sacó de la biblioteca, mientras imaginaba que calmaría mis nervios por un problema de seguridad (o inseguridad), y a la vez ayudaría a resolverlo basándome en el ingenio que los cazadores usarán para matar a esos leones (si los matan, porque aun no los leí).
Igual yo no quisiera matar a nadie. 
Tampoco querría que me maten, claro (qué joder, pleno siglo xxi, tantos discursos al pedo sobre civilización, y la gente sigue muriendo a manos de otras gentes).
Quizá los números romanos deban escribirse con minúscula, luego del siglo XX.
Quizá soy ya un tipo de mierda por estar poniendo en mi blog una referencia al problema de la inseguridad.

Creo que ahora entiendo por qué está abandonado este espacio...
El juego de hoy, no es tanto un juego... es porque mi cabeza está llena de pensamientos que me distraen de aquellas cosas que verdaderamente me importan. De que vivo más con pensamientos que no me gustan, que me olvido de los que me gustan.

De hecho, quizá por eso mismo en algún momento hice otro blog que abandoné... eran unos cuentos eróticos, escritos con ganas de decir algo más de lo que se dice, pero que no estaban dirigidos a nadie, a nada, y que eran un poco eco de mis pensamientos...

Ahora me pasa que...

Empecé a escribir sobre una cosa, y terminé tirando para otro lado. La idea de hoy era escribir sobre aquellas personas que aparecen estilizadas, publicitándose a sí mismas en una red social, mostrando algún tatuaje, algún cambio de pelo, lo lindas que se creen... 

Y yo ya estoy en otra etapa, en la que no me divierto fácil. En la que no me gusta fácilmente nada. La belleza física me puede dar asco, si la persona, por más inteligente que sea, está toda trastocada por su fanatismo a lo que sea que se anda vendiendo por ahí.

Tremendamente chocante me resulta ver que la casa de aquella persona es igual que la mía, o una casa normal, que nada tiene que ver con esa imagen extravagante que pretende vender... que no tiene contenido en sus palabras porque la idea sólo es mostrarse, no decir algo. Y eso me duele profundamente...

Antes pensaba que hasta la persona más jodida era conmovible. Pero veo a esta gente, con la mirada perdida, aunque muy segura de sí misma, y me aterra. Me pregunto si en otros países será igual. 
Quizá no deba ser tan respetuoso y considerado con las palabras. Quizá deba decir que me dan más asco los manipulados que los manipuladores. Que me apenan las personas que no aprenden a pensar por sí mismas, cuando la realidad no está rozándome sólo a mi. Qué solo...